El día 24 de Marzo del 2021, Delfina Wagner, dueña del canal homónimo y conocida por su activismo en redes contra el progresismo y a favor de las ideas conservadoras sostenidas principalmente por el partido argentino NOS (del que llevo bastante tiempo distanciado por razones que quedarán claras al haber finalizado este video), decidió publicar un material en que pretendía refutar el número "oficial" de desaparecidos que tantísimas veces hemos escuchado los argentinos: el de los 30.000.
Empiezo por advertir de algo: yo no creo que hayan sido treinta mil desaparecidos exactamente, pero la verdad sea dicha, la cifra difundida a este respecto por personajes como Nicolás Márquez o Agustín Laje es al menos tan errónea como la de los medios oficiales, y es por eso que me molesto en producir este material. Como bien dice Delfina, es malvado lucrar a base de la memoria de gente muerta, y la verdad es que ya me da demasiada grima la falaz argumentación de los negacionistas de los crímenes de este régimen.
Pero antes de iniciar esta exposición, me gustaría ir un paso más atrás, hablando un poco sobre algunos de los personajes que nuestra amiga cita en su video. Márquez y Laje son personajes que no necesitan presentación. Son quizá los mayores exponentes de la nueva derecha hispanoamericana, y han dado giras de conferencias por todo el continente y más allá. Sin embargo, no voy a simular que soy neutral: esa fama es del todo inmerecida y pone en peligro a toda la reacción conservadora del continente en el largo plazo.
Estos dos individuos son, en el mejor de los casos, irresponsables que se han hartado de difundir información errónea sobre diversos temas, lo cual los vuelve eventualmente un peligro para la credibilidad de la derecha en el territorio del difunto Imperio Español. Ejemplos hay muchos. Desde una cita sacada de un diario de broma en su famosísimo Libro Negro de la Nueva Izquierda hasta casos en los que sus propias fuentes los desmentían, que trato en detalle a partir de la página 123 de un ensayo apologético-político que recientemente terminé, y cuyo enlace dejaré en la descripción. Les aseguro que si por vivir debajo de una piedra no se han enterado de esto, que no es ya secreto, van a quedar sorprendidos.
En cuanto a Labraña, nos encontramos con más de lo mismo. Según él, fue el responsable de inventar la cifra de 30.000 desaparecidos en el año 1979[10]. Sin embargo, en ese momento (1979-1981) y según la información que me consta, la prensa no especulaba con la cantidad que el dijo: se hablaba de 15.000 o 20.000, pero nunca 30.000 [11] [12] [13] [14].
El número de 30.000 desaparecidos "nació" en realidad en 1976, como una estimación sobre los muertos que podían haber en el futuro golpe de Estado. La carta que Haroldo Conti le escribió a su amigo en Cuba, fechada en Enero de 1976 (dos meses antes del golpe), nos dice esto:
"Me acaba de informar muy confidencialmente mi cuñado, que es militar, que se espera un golpe sangriento para marzo. Inclusive los servicios de inteligencia calculan una cuota de 30 mil muertos. Esto coincide con las apreciaciones de nuestros compañeros que evalúan la situación constantemente."
Pero hay más: Amnistía Internacional en su informe de Noviembre de 1976 sobre la Junta Militar, dice lo siguiente en el capítulo sobre el número de desaparecidos:
"Amnistía lnternacional ha recibido -de parte de sacerdotes, periodistas, abogados y grupos políticos- cifras distintas y aproximadas sobre la cantidad de personas que han desaparecido -o sido secuestradas- en la Argentina, durante los últimos 2 años y medio [1974-1976]. Los cálculos van de 3.000 a 30.000 personas, pero la cantidad que se cita con mayor frecuencia se aproxima a 15.000[15]."
Parto desde estos datos para dejar en claro que las fuentes empleadas por Wagner distan mucho de ser fiables, y que por ello es prudente al menos poner en duda la validez de lo que afirma. Sin embargo, alguien podría argumentar que es injusto de mi parte desconocer la validez de sus argumentos en cuanto a las cifras otorgadas por el mismo Estado argentino, y tendría razón. Por lo que me tomaré la molestia de explicar cómo es posible que sólo tengamos registros de tan pocos desaparecidos.
Para esto, me remitiré al primer informe que trató estos temas, el de la CONADEP, la institución encargada de elaborar el famoso Nunca Más, corriendo los años 80. Personajes como Laje y Márquez nos dicen algo que es verdad: el conteo registra 8961 casos de desaparecidos, pero omiten ciertos datos que pueden ser esclarecedores. Por ejemplo, el hecho de que la misma CONADEP, en la advertencia del capítulo II, expresa claramente las limitaciones de sus mediciones.
La cifra de 8.961 desaparecidos se confeccionó en base a las denuncias recibidas por la Comisión, y se compatibilizó con las recibidas por organismos diversos.
Sin embargo, el documento advierte que muchas desapariciones no fueron denunciadas, por no tener familia las víctimas, por preferir sus familiares mantener reservas, o por vivir estos muy lejos de centros urbanos: muchos de ellos expresaron que ignoraban a dónde dirigirse.
Sobre las personas vistas en centros clandestinos, se nos dice que sólo se insertan nombres y apellidos de 1.300 de ellas, existiendo, y cito, millares de desaparecidos que pasaron por esos centros y de los cuales los liberados sólo conocieron apodos, o proporcionan someras descripciones fisicas, provincia de origen, oficio, filiación política u otra característica aislada, de los que se incluyen 800 casos[1].
Seguramente, alguien podrá muy razonablemente pensar que los casos de personas que no denunciaron la desaparición de sus familiares han de ser minoritarios. Después de todo, casi nadie estaría dispuesto a dejar pasar el tiempo para que se haga justicia...¿Verdad?
Pues bien: según el diario Clarín, en un artículo del seis de Marzo del 2003, para ese año el conteo de desapariciones era de 13.000, conformadas a partir de los datos de CONADEP y las denuncias recibidas en las últimas dos décadas. No se aclara si estas denuncias eran de familiares o de organismos internacionales.
No voy a citar como fuente válida las mediciones de Asociación de Madres de Plaza de Mayo, que nos hablan de 800 denuncias contra 2500 desaparecidos reales en La Plata, para evitar que alguien desestime el video completo. No es tampoco necesario, pero conocer este dato nos permite entender como, probablemente, aún quedan miles de personas que no han denunciado la desaparición de sus familiares[2].
También nos habla Nunca Más sobre errores en sus listas, advirtiendo la posibilidad de que figuraran en estas personas que no hubieran avisado a organismos internacionales del cese de su desaparición.
Esto explicaría el caso de los "desaparecidos reaparecidos", que menciona Delfina. Y es que es sentido común: nadie inflaría una lista falsa a punta de personas vivas[3].
Pero ¿Qué hay del subsidio estatal a familiares de desaparecidos? Pues bien, resulta que en realidad no hay un sólo subsidio, sino tres: uno de ellos se instauró en 2004 y abarcaba sólo a hijos de desaparecidos. No es raro, creo yo, que muchos guerrilleros no tuvieran hijos. El segundo es recién de 2006, esto es, treinta años después de los hechos. No me van a decir que en ese tiempo no podrían haber fallecido muchos de los familiares directos. O que directamente la gente "superara" (entre infinitas comillas) esa memoria de su pasado. Por poner un ejemplo, un artículo de Diario El País nos menciona como, en 2001, apenas un tercio de los jóvenes siquiera sabían que había habido un golpe de Estado.
Todo esto por no mencionar que, ya en plena presidencia de Alfonsín, se descubrió un centro ilegal de detenciones operativo. Es obvio que debería haber un miedo generalizado.
Ya dije que, de todos modos, yo no creo en la cifra de los treinta mil desaparecidos. Pero ¿Cuántos fueron en realidad? Spoiler: muchos, muchos más de los que afirma Delfina.
Más evidencia del número en escala nacional, procede del general de brigada Ricardo Flouret, quien comentó en una conversación de embajada estadounidense a inicios del 79, que hubieron 20.000 vidas que se tomaron en la batalla, la guerra contra la subversión, para salvar al país[5].
En su momento, el primer secretario de la Nunciatura, Kevin Mullen, llegó a declarar en una reunión informal de la Embajada local que un oficial superior del ejército le había notificado que las fuerzas armadas se habían visto obligadas a encargarse de 15.000 personas en su guerra contra la subversión[6].
A disposición tenemos también los números de 25.000 y 15.000 subversivos que son nombrados por el Documento Final de la Junta Militar de 1983[7].
No está de más aclarar, en este punto, que el registro estatal no anula las cifras más elevadas estimadas por los historiadores en base al material documental y testimonial.
Un ejemplo de esto se observa en la masacre nazi en la ciudad ucraniana de Kiev, en que los documentos del invasor registraron más de 33.000 ejecuciones entre el 29 y el 30 de Septiembre del 41, pero en que las fundaciones del Holocausto únicamente identificaron por nombre a la mitad, 17.000 personas.
¿Anula esto el valor de los documentos administrativos nazis? En lo más mínimo, puesto que hay infinidad de razones por las que a día de hoy no se ha logrado obtener todos los nombres de los masacrados.
Ante la suma de datos presentados, quizá la única excusa que le quedará a los apologistas de la dictadura es afirmar que todo esto no fue una atrocidad, sino algo necesario, para evitar que la peste roja se apoderara del país. A ellos, les tengo también un par de datos interesantes, extraídos del sitio web Desaparecidos.org.
La aparición de la guerrilla rural en el monte tucumano fue motivo de alarma nacional. En 1974, el jefe del Ejército Revolucionario del Pueblo, el infame Mario Roberto Santucho, se ocupó personalmente de entrenar a quienes formarían parte de la así llamada Compañía de Monte "Ramón Rosa Jiménez", al mando de Hugo Irurzun. El grupo estaba integrado por cuarenta hombres y, según documentos internos de la organización, el ERP jamás llegó a tener en el monte a más de noventa efectivos.
En 1975, el Ejército argentino inició el famoso Operativo Independencia, al que se destinaron 5.000 hombres. Cinco mil efectivos en total, para menos de cien enemigos. En todo Tucumán, nunca se superaron los 117 combatientes armados.
Una vez que los refuerzos regresaron a su destino original, en el monte tucumano quedó una dotación guerrillera de 50 efectivos, que comenzó a reducirse a fines de 1975 debido al accionar represivo de las fuerzas militares. Los efectivos tardaron un año en terminar con el foco guerrillero en Tucumán, exterminando además a unas 2.000 personas en esa provincia por supuestos vínculos con los insurgentes.
El segundo de estos datos, tiene que ver con el hecho de que en Marzo del 76, el ERP y Montoneros tenían su estructura militar reducida a la mitad de la que habían logrado consolidar un año atrás, habiéndose retirado de los barrios y fábricas, e interrumpido su comunicación con las bases. Incluso se vieron obligados a castigar con la pena de muerte la deserción, se sobreentiende por qué razón.
En el territorio argentino no habían más de 600 guerrilleros armados, el resto pertenecían a las ramas política, logística, y otras igualmente ajenas a las operaciones de combate.
Ya en Enero del 76, Videla mismo elaboró un informe respecto a las organizaciones insurgentes en general, en que destacó su situación de impotencia absoluta, habiéndose demostrado repetidas veces la incapacidad de los grupos subversivos para trascender el plano militar[9].
Y bueno, hasta aquí llega este infinito video. Realmente espero que Delfina se moleste en verlo y, de ser posible, elaborar una respuesta. En verdad, nada me haría más ilusión, porque eso demuestra que nuestra amiga tiene cierto compromiso con la verdad y la justicia, que se hará aún más patente si acaso tiene la dignísima voluntad de dejarse corregir.
Delfina, si estás leyendo esto quiero que sepas que no tengo absolutamente nada en tu contra. Muy por el contrario, me has resultado una persona inteligente con cierta decencia, que espero no termine por ser corrompida a merced de las conexiones políticas que estás elaborando. Si estás dispuesta a conversar o a debatir cara a cara, voy a estar encantado, y mis mensaje directos de Twitter siempre están abiertos. Todas las fuentes de lo dicho se encontrarán en la descripción.
Soy DDDei Verbum, que Dios los bendiga a todos, y hasta la próxima.

